Cuánto carbono guardan los rebollares de Castilla y León

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Los rebollares de Castilla y León absorben cada año del orden de 1,7 millones de toneladas de CO2. Es la línea base de carbono que ha calculado LIFE+REB para estos bosques, sumando el carbono que fijan los árboles y el que se almacena en el suelo, la hojarasca y los productos de madera.

La mayor parte de esa absorción está en la propia masa forestal, que sigue creciendo y madurando. Los productos de madera, en cambio, apenas retienen carbono. Casi toda la madera de rebollo que se corta acaba como leña, un uso que devuelve el carbono a la atmósfera de forma casi inmediata. De todo el carbono contenido en la madera aprovechada cada año, solo un 0,6 % permanece retenido en productos duraderos. Frente a cerca de 200.000 toneladas de CO2 emitidas al año por ese uso energético, apenas algo más de 1.000 toneladas quedan retenidas.

Ahí es donde actúa el proyecto. LIFE+REB quiere demostrar que parte de esa madera puede dejar de quemarse para convertirse en productos de larga vida. Su objetivo es transformar 300 toneladas de rebollo destinadas a leña en productos de madera duradera, evitando que 510 toneladas de CO2 al año pasen a la atmósfera y manteniéndolas retenidas.

Esta línea base servirá además para medir el efecto del proyecto a lo largo del tiempo. Y aunque las cifras parten de los montes estudiados, los rebollares ocupan más de 400.000 hectáreas en Castilla y León, y pequeños cambios en su gestión dejar madurar las masas y orientar la madera hacia productos duraderos pueden traducirse en una contribución relevante a la mitigación del cambio climático a escala regional.

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