De la leña al producto, ¿qué hay en los rebollares de Castilla y León?

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Antes de cualquier corta, LIFE+REB ha caracterizado árbol a árbol lo que hay en sus rodales demostrativos de rebollo (Quercus pyrenaica), repartidos por Salamanca, Ávila, Palencia, León, Burgos y Zamora.

Se trata de masas en plena maduración, de estructura regular y dominadas por pies de diámetro pequeño y medio (el árbol medio de corta ronda los 24 a 30 cm). Es el tipo de monte que tradicionalmente se ha destinado solo a leña.

El señalamiento consiste precisamente en eso. Se recorre el monte y se asigna a cada árbol una calidad tecnológica, que va desde la madera de mayor valor apta para sierra, duelas o barricas hasta la traviesa o la trituración. Esa clasificación permite planificar la corta sabiendo de antemano qué saldrá de cada rodal y dirigir cada troza a su mejor destino.

Los datos confirman que la fracción de biomasa para trituración sigue siendo mayoritaria, entre el 60 % y más del 95 % del volumen según el rodal. Pero junto a ella, en prácticamente todos los rodales aparece una fracción de madera apta para aserrío. Las traviesas suponen entre un 10 % y un 30 % del volumen, a las que se suma madera de sierra de calidad baja. En las mejores masas, como las de El Cerro (Salamanca), aparece incluso madera de calidad apta para duelas y fabricación de barricas.

Estos resultados muestran que el rebollar no es únicamente un recurso energético. Una parte real de cada monte puede transformarse en productos de madera de larga vida que mantienen el carbono retenido durante décadas. Conocer cuánta madera de cada calidad hay en cada rodal es el primer paso para gestionarlos de forma climáticamente inteligente y darles más valor.

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