Cómo transformar bien la madera de rebollo

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El rebollo no es una madera fácil de trabajar. Sus fuertes tensiones de crecimiento hacen que, si se asierra o se seca de cualquier manera, aparezcan grietas y alabeos que la inutilizan. LIFE+REB ha definido los requisitos técnicos para transformarla bien y obtener un producto estable y de calidad.

Todo empieza en el monte. Para los usos más exigentes se recomienda seleccionar trozas rectas, sanas y de diámetro generoso por encima de 35 a 40 cm, que aseguren una buena proporción de duramen, la parte más densa y duradera de la madera.

En el aserradero, el método de corte es determinante. El aserrado radial, o en cuarteles, reduce de forma notable las deformaciones y es el más adecuado para esta especie. La albura, poco durable, debe retirarse pronto. Después llega el secado, una fase delicada en el rebollo que requiere tiempo a veces un secado al aire de varios meses antes de afinar la humedad en secadero hasta los niveles de trabajo habituales.

Con estos cuidados, la madera se clasifica por calidad visual según su destino. La de mayor calidad se reserva para barricas y vigas laminadas, y la de uso más rústico o estructural para tarimas y elementos de construcción. Estas pautas, recogidas para la industria, son la base para que el rebollo pase de ser una madera difícil a un material competitivo y de larga vida.

Imagen
tabla rebollo
deshilado rebollo